Nivel 1: la inventora
Se suponía que iba a diseñar casas y edificios. Ahora diseño sistemas para equipos creativos.
De pequeña decía que iba a ser inventora. Me pasaba las tardes inventándome cosas que crear, manualidades, juegos de mesa, lo que fuera, y ya sabía que de grande lo último que querría era un trabajo convencional (ahora que lo veo, creo que manifesté mi vida).
Por eso estudié arquitectura. No quería que mis días fueran iguales ni pasarme la vida resolviendo cosas cuadradas. Quería retos, y vivir un mundo distinto con cada proyecto.


Mis primeros trabajos fueron durante la carrera, ayudando a otros con sus proyectos. Después de graduarme seguí como expresionista, pintando los planos de otros arquitectos, porque me encanta darle color y vida a las cosas. También daba asesorías a estudiantes de arquitectura.
Nivel 2: organizarme
Algo que me preguntaban siempre era cómo me daba el tiempo para todo. Fácil: organizándome. Un día se hace esto, otro día aquello, midiendo el tiempo y siendo realista con el proyecto y con lo que puedo hacer.
Y aprendí algo de muy joven: el cerebro también se cansa. Las horas en las que de verdad estás creativa son pocas, así que lo que toca pensar va temprano y lo automático va al final. En la carrera, las ideas eran en la mañana y los arbolitos de la maqueta, de noche.


Después llegué al contenido casi sin darme cuenta. Me pedían diseños, flyers para eventos, cosas así, porque tengo buen ojo. Aprendí Photoshop, armé mi portafolio y de ahí salió mi primer trabajo serio, con sueldo y todo: diseñadora en una agencia de marketing remota. Meses después ya era lead. Aparentemente sí tenía muy buen ojo. Y esa forma de organizarme me la traje completita.
Nivel 3: los nuggets
Más adelante empecé a aprender a editar, y fueron llegando más y más clientes que me pedían nuggets. Tenían canales de YouTube o podcasts y no les daba el tiempo para darles visibilidad. En ese momento pensé que ser clipper era un trabajo normal de VA (asistente virtual).

Pero cuando ya eran varios clientes pidiéndome lo mismo, más tareas extra que en realidad eran de gestión de todo su material digital, empecé a pasar más tiempo organizando que ejecutando. Ahí se me ocurrió contratar a otros editores y diseñadores para los clips sencillos. Yo los elegía, optimizaba el proceso y me encargaba del QC.
Nivel 4: ponerle nombre
Por mucho tiempo hice este trabajo sin saber cómo se llamaba. Organizaba los archivos, armaba guías para que los videos salieran iguales, le explicaba al editor lo que el creador tenía en la cabeza. Y cuando alguien me preguntaba a qué me dedicaba, me trababa. Muchos asumían que era community manager, y yo seguía rechazando clientes que buscaban eso, porque no era lo que quería hacer. No los culpo: ni yo sabía explicar lo que hacía.
Resulta que se llama producción creativa.
Y la arquitectura me sirvió muchísimo más de lo que pensaba, porque un proyecto es un proyecto, sea un edificio o un episodio.
Coordino un equipo de editores que vive al otro lado del mundo. Cuando yo trabajo ellos duermen, y viceversa. Eso me obligó a dejar todo por escrito y súper claro, porque aquí no existe el “lo hablamos mañana”.
No edito ni manejo redes. Mi trabajo es que no existan bottlenecks en el proceso creativo.
Puedes pensar que sueno a boomer, pero no puedo negar la ciencia. Me paso el día dirigiendo contenido, soy creadora yo misma y hablo con creadores y creativos todo el tiempo. Sé exactamente lo que el contenido corto le hace a la atención. A la mía y a la de todos.



después de apagar la compu (:
Nivel 5: la vida real
Obvio, con un buen sistema mis clientes tienen más videos para subir, y mis editores pueden cobrar más porque trabajan por lotes y no uno por uno. Pero lo que más me importa es que todos, yo incluida, tengamos más tiempo para vivir la vida real. Eso es lo que quiero enseñar: que puedes liderar un equipo creativo y aun así apagar la computadora a una hora decente.
Los creativos no somos desordenados. Lo que pasa es que nadie nos enseñó a organizarnos.
Y muchas veces el desorden ni siquiera empieza en el equipo: la información no llega, el material llega tarde o a medias. Para eso existe la figura del productor creativo. Alguien que pide lo que hace falta y pone límites claros, para que el editor, el diseñador y el creador se queden en su zona de genialidad: crear.
La guía para trabajar con editores y diseñadores, gratis
Seamos honestos: si guardas un video, no lo vas a volver a ver (yo tampoco). Mejor déjame tu correo y te lo mando directo, para que lo tengas a mano cuando lo necesites. De vez en cuando te escribo con lo que voy descubriendo. Sin spam, prometido, y te puedes salir cuando quieras.
tu recompensa (:

Y aprendí algo de muy joven: el cerebro también se cansa. Las horas en las que de verdad estás creativa son pocas, así que lo que toca pensar va temprano y lo automático va al final. En la carrera, las ideas eran en la mañana y los arbolitos de la maqueta, de noche.


Coordino un equipo de editores que vive al otro lado del mundo. Cuando yo trabajo ellos duermen, y viceversa. Eso me obligó a dejar todo por escrito y súper claro, porque aquí no existe el “lo hablamos mañana”.


Obvio, con un buen sistema mis clientes tienen más videos para subir, y mis editores pueden cobrar más porque trabajan por lotes y no uno por uno. Pero lo que más me importa es que todos, yo incluida, tengamos más tiempo para vivir la vida real. Eso es lo que quiero enseñar: que puedes liderar un equipo creativo y aun así apagar la computadora a una hora decente.